“La carne cubre el hueso,
y dentro le ponen un cerebro
y a veces un alma”.
La cierran para que pueda ser abierta con facilidad,
para que cualquier niño con empeño lo pueda conseguir,
Dios pensó en todo,
incluso en las navajas de los niños.
Mi cráneo tiene una ranura
desde donde se pueden oler las camillas,
los dientes,
las ballenas,
la paralización,
una furcia regurgitada,
la carnes persignadas por la carne,
mis zapatos.
No hay nada que hacer,
sino vomitar,
insistir con el corloc.
La furcia me vomita encima,
se toma al pié lo que digo
le quedan veinte minutos
y pretende aclarar los tanto,
eso también lo sabe Dios,
nos dio la palabra para ocultar los pensamientos
Es una puta por Dios!
Me arrodillo, le digo “no se nada sobre los tantos”,
quiere saber si la voy a llevar de paseo.
Hay una ranura en mi cráneo.
En el televisor,
un programa sobre un viaje a Cancún,
sólo hay que marcar un número dice.
No quiero ir a Cancún.
Contenemos la fragilidad del mar
y nos vamos al fondo como cráneos macizos,
no podemos ser vulgares frente al mar,
no se puede ser doméstico en el desierto
no podemos quedarnos quietos en las tempestades
Somos lentos,
no necesita el océano temporales para marearnos
vomitamos por 50 pesos la hora
nos vomitan por menos que eso,
Dios lo sabe, y es consciente de la posibilidad
de la derrota total.
Dios es un esclusa en la bañera de tu casa,
es la furcia que vomita tu ranura
No metas a Dios en lo de los tantos
Son sólo 20 mugrosos pesos que dejé en mi bolsillo
escondidos por si metías al gran engullidor en el asunto
cree en la violencia natural,
cree lo que puedas,
no hay Dios.


3 comentarios:
gustó!
Como la herida de Artaud o la tensión de lo absoluto.
[Me gustó tu territorio]
Muy bueno Fran. Crudeza pura. Vomitando ideas de Dios.
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